Por Lic. Juan Antonio Gutierrez
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“En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva”. - Juan 7:37-38
Recuerdo la primera lección que tomé del Curso Libertad Pura, la cual esta enfocada en que aprendamos como saciar nuestra sed, esta sed que sentimos todos los que estamos en pecado es una sed que nos seca lo huesos, que no se satisface con nada y que nos impulsa a beber de fuentes que en lugar de satisfacernos nos dejan más sedientos de nuevo.
Para ejemplificar esta situación lo quiero llevar a que recuerde un día de esos donde decidió hacer una larga caminata o decidió subir un volcán y cuando llego a medio tramo, sintió que su boca estaba reseca, por mas que trataba de refrescar su garganta tragando el poco de liquido que produjeron sus glándulas, no era suficiente pues la resequedad le ocasionó una carraspera incomoda que no le dejaba respirar libremente, y de pronto, acude a tomarse una bebida de esas que están saturadas de azúcar la cual llevaba consigo, la
cual le proporciona un sabor delicioso y una frescura momentánea, sin embargo después de iniciar su camino, a los 15 ó 20 minitos transcurridos, la sed que sentía se aumenta debido al exceso de azúcar que contenía la bebida que ingirió, y lo peor, es que el exceso de azúcar de esta bebida, ocasionó que se acumulara una flema espesa en la garganta que definitivamente le limitaba el ingreso del aire a los pulmones y esto hizo que se sintiera más agotado y con deseos de abandonar la meta propuesta, pero si por el contrario en lugar
de haberse tomado esa bebida saturada de azúcar, hubiera ingerido una bebida isotónica, toda esta sed y falta de energía no se hubiera manifestado en su ser, por el contrario estaría lleno de vitalidad y energía para continuar con el cumplimiento de la meta, ya que esta ultima, sustituye los nutrientes y sales perdidos por el esfuerzo y agotamiento.
Pues de la misma forma, cuando estamos sedientos por el pecado que está dentro de nosotros, buscamos saciar nuestra sed bebiendo de fuentes que en lugar de satisfacernos nos dejan sedientos de nuevo. Esto se evidencia por medio del fuerte deseo que nos arrastra a la pornografía, masturbación y relaciones ilícitas.
Sin embargo encontramos que “Jesús nos ofrece de esa Agua Viva que nos dejará satisfechos, y si bebemos de Él, nunca más tendremos sed” “ Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.” Juan 4:13-14
Así que si ¿usted está sediento? Jesús lo invita no importando su pecado a que venga a Él y beba. Acérquese a Él por medio de iniciar su curso de Libertad Pura, el cual utilizó el Señor para libertarme de toda atadura al pecado sexual al saciar toda mi necesidad, para siempre por medio de su palabra.
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